Christian Bale, el actor de los mil cuerpos

 

Christian Bale, el actor de los mil cuerpos

 

MFC Editorial

 

Nominado a Mejor Actor por la película El vicio del poder (Vice, 2018), Christian Bale sigue sorprendiendo con el alcance de su expresión corporal.

 


 

Históricamente, uno de los conceptos más importantes en el proceso de la actuación es el de la máscara: se trata de enfocarse en las expresiones faciales, habilidades vocales y desempeño corporal como técnicas esenciales para que un actor defina las características de su personaje y logre dar la mejor interpretación posible.

 

El dominio de estas técnicas ha sido siempre un punto de foco importante para la carrera de muchos artistas, desde las producciones del cine expresionista alemán, pasando por las comedias mudas de Charlie Chaplin, hasta la popularidad adquirida por actores como Jim Carrey, quien ha llegado a ser reconocido como “el hombre de las mil caras”.

 

Siguiendo la línea de otros grandes actores, como Marlon Brando en El Padrino (The Godfather, 1972), Daniel Day-Lewis en Lincoln (2012) o Heath Ledger en Batman: El caballero de la noche (The Dark Knight, 2008), Christian Bale es popular por construir sus personajes bajo la corriente de actuación conocida como el Método: un conjunto de técnicas basado en el sistema desarrollado por el actor y director ruso Konstantin Stanislavski, conservando los principios básicos de la concentración y la honestidad como modos en los que se debería interpretar un papel, con la meta de que el actor se vuelva un catalizador de las sensaciones, emociones e ideas que identifican a su personaje, en busca de un desempeño de gran carga emotiva y mayor intensidad.

 

La pérdida de peso de Christian Bale para El Maquinista (The Machinist, 2002) no ha sido igualada por ningún otro actor en la historia.

 

Christian Bale, por otro lado, es uno de los actores que ha llevado estas técnicas mucho más lejos. Superando las prácticas más comunes del Método, el actor británico se ha hecho famoso no por elegir papeles que se adapten a sus habilidades y características, sino por moldear su propia identidad según las necesidades del papel.

 

Con la finalidad de perderse en el personaje hasta dotarlo de vida propia, Bale ha sometido su cuerpo a cambios impensables para cualquier persona regular. Aunque comenzó a actuar desde chico, su viaje a través de la transformación física inició en American Psycho (2000), interpretando al asesino megalomaníaco Patrick Bateman, para el cual no solo asumió la rutina de ejercicios mostrada en el film, sino que mantuvo el marcado acento norteamericano de su personaje durante todo el proceso de filmación. Luego, avanzó al papel que ha visto el cambio físico más impactante de toda su carrera, el insomne Trevor Reznik en El Maquinista (The Machinist, 2004), donde, gracias a una dieta de café, manzanas y cigarrillos, bajó cerca de 28 kg, llegando a pesar tan solo 50 kg. Inmediatamente, para su papel como Bruce Wayne en Batman inicia (Batman Begins, 2005), el actor logró llevar su peso a casi 90 kg en tan solo 6 meses, obteniendo una definición muscular que aprovechó en producciones posteriores.

 

Después de otra drástica reducción de peso para el papel de Dick Eklund en The Fighter (2010), rol que le hizo merecedor del Óscar por Mejor Actor de Reparto, Bale llegó a pesar más de 100 kg en su personificación de Irving Rosenfeld en la película Escándalo americano (American Hustle, 2013), con actuaciones mayormente apoyadas en la improvisación y el desenvolvimiento de los personajes, dándole una nueva nominación al Óscar esta vez en la categoría de Mejor Actor.

 

David O. Russell, director de Escándalo americano (American Hustle, 2013), dijo que a Robert De Niro se le hizo imposible reconocer a Christian Bale en el set debido a su apariencia y actuación.

 

En El vicio del poder (Vice, 2018), a Christian Bale se le presenta una nueva oportunidad de demostrar el compromiso que está dispuesto a asumir. Escrita y dirigida por Adam McKay, con quien Bale previamente había trabajado en La gran apuesta (The Big Short, 2015), esta producción requirió una mayor preparación por parte del actor y el equipo.

 

Bale interpreta a Dick Cheney, ex vicepresidente de los Estados Unidos y personaje crucial en los eventos bélicos del 2003. Luego de una larga trayectoria subiendo y bajando radicalmente de peso, este nuevo desafío llevó al actor a prepararse en conjunto con el equipo de producción del filme y a asesorarse con profesionales de la salud, llegando incluso a convencer a un cardiólogo de enseñarle a actuar ataques cardíacos, conocimiento que le fue útil no solo en su actuación, sino también al poder identificar los síntomas en el director Adam McKay durante la postproducción.

 

El Método de Bale sale a relucir nuevamente en una actuación pulcra, donde la precisa interpretación emocional y física del político estadounidense a través de varias décadas prueba la gran calidad del actor, siendo capaz de hacer suyas las expresiones y comportamientos del personaje, consiguiendo transmitir eficientemente intrincados procesos mentales a través de lenguaje corporal, haciéndolo nuevamente merecedor de la nominación como Mejor Actor en los premios Óscar 2019.

 

De versatilidad incomparable, Christian Bale es un actor cuya máscara ha trascendido su puesta en escena. Sus habilidades físicas han resurgido en cada una de sus películas y han servido de recipiente para una pasión artística irrepetible. Sin duda alguna, Christian Bale es uno de los actores más comprometidos de la industria, uno que ya tiene garantizado un lugar en la posteridad como el actor de los mil cuerpos.

 

Comparación entre Dick Cheney y la interpretación de Christian Bale en El Vicio del Poder (Vice, 2018).