La maldición de las películas de videojuegos

 

MFC Editorial

 


 

Los videojuegos son una de las fuentes de entretenimiento más importantes de la actualidad. Tan solo en el 2018, la industria de los videojuegos generó 134.900 millones de dólares en ventas, consolidándose como una de las formas de entretenimiento preferidas por millones de personas alrededor del mundo.

 

A pesar de esto, los videojuegos no tuvieron mucho éxito cuando fueron adaptados al cine. cuando son adaptados al cine. En MFC Editorial analizamos qué se esconde detrás de la difícil tarea de hacer una buena película basada en videojuegos.

 

 

La maldición

 

 

La mala relación entre el cine y los videojuegos comenzó en 1993, con la primera adaptación cinematográfica de un videojuego. Irónicamente, el personaje elegido fue el mismo que en un principio consolidó la industria de los videojuegos en el mercado internacional: Mario, el plomero insignia de Nintendo.

 

Super Mario Bros. (1993) fue dirigida por Annabel Jankel y Rocky Morton, y protagonizada por Bob Hoskins en el papel de Mario y John Leguizamo como Luigi. A pesar de estar basada en uno de los videojuegos más populares de la historia, la película fue un fiasco tanto en taquilla como para la crítica.

 

Las razones del fracaso de Super Mario Bros. son varias, pero la de mayor peso es la transformación que sufrió la idea original, que fue deformada hasta convertirse en una caricatura del concepto. El mundo de Mario y compañía pasó de ser el colorido reino de fantasía lleno de simpáticos hongos, a una oscura distopía en un universo paralelo donde los dinosaurios evolucionaron en seres humanoides.

 

Otros títulos han recibido un trato similar, aunque en menor medida. Ejemplos de esto son películas como Lara Croft: Tomb Raider (2001) o la serie de películas de Resident Evil, que se alejaron paulatinamente del material de origen hasta formar sus propios conceptos narrativos, creando series propiamente cinematográficas. Por otro lado, propuestas más fieles como Prince of Persia: The Sands of Time (2010) o Assassin’s Creed (2016), no se atrevieron a profundizar en los temas propuestos por el material de origen, resultando en pantomimas de sus videojuegos y en grandes fracasos comerciales.

 

Fue así como nació la maldición de las películas de videojuegos, condenadas para siempre al fracaso y la mediocridad hasta que algún título salvador logre romper la mala racha.

 

 

Adaptando videojuegos

 

 

A partir de los años 80, la industria de los videojuegos fue cobrando cada vez más relevancia en el panorama del entretenimiento, evolucionado año tras año hasta convertirse en el fenómeno que es hoy. Por su capacidad de contar historias, crear mundos y, sobre todo, permitirnos explorarlos, los videojuegos han brindado una experiencia nunca antes vista en el entretenimiento, llegando a ser considerados por muchos como el décimo arte.

 

Aun así, cada vez que se hace una adaptación de un videojuego al cine los resultados son los mismos. A pesar de tener una gran base de fanáticos ya establecida, parece que el título no basta para garantizar la calidad o las ganancias que se esperan de este tipo de producciones.

 

Distinto de novelas o cómics, medios cuyas adaptaciones cinematográficas tienden a convertirse en grandes éxitos, las películas basadas en videojuegos generalmente terminan en el olvido. Parte de este fracaso se debe a una comprensión insuficiente del formato que pretende adaptarse, sus características y limitaciones.

 

Mientras que las novelas y los cómics suelen ofrecer experiencias narrativas lineales, las técnicas empleadas en los videojuegos son diferentes, enfocándose especialmente en la interactividad, buscando que el jugador se sumerja en los mundos y escenarios desarrollados a través de una experiencia en donde sus decisiones importan.

 

La recién estrenada Detective Pikachu (2019) es una de las películas basadas en un videojuego que más ganancias ha generado. Esto se se debe a no solo el valor de la marca, sino también a la exploración que la película hizo del universo planteado por los videojuegos. A pesar de tener un guion débil, Detective Pikachu generó cerca de 426 millones de dólares en taquilla, por lo que fue considerada lo suficientemente exitosa como para empezar a trabajar en secuelas, aún sin alcanzar la etiqueta de éxito rotundo que obtuvieron películas como Iron Man (2008) y sus ganancias de 586 millones de dólares.

 

 

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Futuro

 

 

Buscando igualar el éxito de Nintendo, el tráiler para la nueva película de Sonic, la mascota de SEGA, se publicó en abril, un mes antes del estreno de Detective Pikachu.

 

Después del grandioso recibimiento que tuvieron los diseños realistas de las criaturas en Detective Pikachu, Paramount Pictures esperaba los mismos resultados para su interpretación de Sonic. Lamentablemente, no fue así.

 

Una oleada de comentarios negativos inundó las redes sociales los días siguiente a la revelación del diseño de Sonic, entre los cuales se encontraban los comentarios de sorpresa de los diseñadores originales del personaje. Tal fue la magnitud del rechazo que Jeff Fowler, director de la película, anunció en su cuenta de Twitter que Sonic sería rediseñado, cambiando la fecha de estreno de noviembre de 2019 a febrero de 2020.

 

Este tipo de influencia que los fanáticos tuvieron sobre la película de Sonic es bastante común en el mundo de los videojuegos. Las grandes desarrolladoras suelen presentar sus proyectos en eventos como el E3, a partir de los cuales reciben comentarios y críticas de sus usuarios para hacer modificaciones pertinentes. Sin embargo, es un suceso que nunca antes había sucedido en la historia del cine.

 

Por otro lado, los videojuegos podrían tener un poco más de suerte adaptados al formato serie. Títulos como Castlevania han sido moderadamente exitosos y una serie de The Witcher protagonizada por Henry Cavill se encuentra en desarrollo.

 

 

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Entre otros proyectos futuros se encuentra una trilogía de películas de Metal Gear Solid, una película de Monster Hunter protagonizada por Milla Jovovich, que se estrenará en 2020, y una nueva película animada de Mario, que está siendo desarrollada por Universal y donde su creador, Shigeru Miyamoto, será el coproductor.

 

El rechazo al diseño de Sonic fue fundamental para que los realizadores de la cinta decidieran hacer una mejor versión de la película, como suele suceder en los videojuegos. A pesar de la mala racha, todavía hay tiempo para ver cuál es el aporte de los videojuegos al mundo del cine y si la maldición llega a romperse definitivamente.